Gozosos...¿siempre?

Hace unos días hice un pedido por internet para comprar una Biblia de estudio que quería hace algún tiempo. Estuve ahorrando dos meses para poder adquirirla y realmente estaba muy ansiosa por tenerla en mis manos cuanto antes. De hecho, antes de decidirme a elegirla, estuve varios días batallando mentalmente (y en consecuencia, también en lo emocional). ¿Por qué? En primer lugar, porque soy una persona bastante indecisa. Segundo, porque suelo querer tener todo bajo mi control, hasta el más mínimo detalle. Y por último, porque tardar varios días en tomar mi decisión, me sentía miserable por lo mucho que me costaba dar el "sí" o el "no" definitivo. Realmente fue un proceso agotador pero, por fin, me determiné por comprarla. 

Desde ese día, hasta que llegó a mis manos, cada minuto pasó lentamente. Lo que debería haber sido un proceso de espera tranquilo y feliz (después de todo ya casi tenía lo que quería) terminó por convertirse en una razón más para que yo estuviera ansiosa y nerviosa. Hasta acá, parece una cosa pequeña (¿Quién se puede poner así por un objeto?). Lo que yo no estaba viendo, como suele pasarnos a todos, es que Dios estaba, y sigue, tratando conmigo

Finalmente llegó el día. Tuve el paquete en mis manos y lo abrí tan rápido que hasta me hizo entrar en calor. La miré, la toqué, pasé sus páginas...y sin darme cuenta, casi estaba llorando de la alegría y emoción. Tenía mi propia y primera Biblia de estudio, y era hermosa. Sentí una gran paz y satisfacción recorriendo todo mi cuerpo como una corriente eléctrica y en ese mismo momento, sentí que Dios me decía: "¿Por qué sólo te pones así en situaciones como esta? Con TODAS las cosas hermosas y maravillosas que pongo cada día para vos, para que estés gozosa"Cachetada santa, le digo. Ahí me di cuenta que, para ser cristiana, vivo con bastante falta de gozo. Ya sea porque las preocupaciones ocupaban más espacio en mi corazón que las promesas de Dios; ya sea porque mi ansiedad muchas veces me hace levantar "mi propio tiempo" como un ídolo. Por eso, al volver a casa, busqué en la Palabra versículos que tuvieran que ver con el gozo y me sorprendió encontrar que hay muchísimos más de los que yo imaginaba. De hecho, Dios nos anima en numerosas ocasiones a mantener ese estado en nuestras vidas, sin importar la situación que estemos atravesando. Acá hay algunos:

  • "Cuando te vengan buenos tiempos, disfrútalos; pero, cuando te lleguen los malos, piensa que unos y otros son obra de Dios, y que el hombre nunca sabe con qué habrá de encontrarse después" (Eclesiastés 7:14, NVI)
  • "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe" (Gálatas 5:22, RV1960)

 Como vemos, un versículo pertenece al A.T. y otro al N.T.. Esto quiere decir que a lo largo de toda la Palabra, tanto en el antiguo pacto como en el nuevo (sellado por Jesús), Dios nos enseña a que el gozo es parte fundamental de la vida de un creyente. En los buenos tiempos, nos anima a disfrutar PERO también nos advierte de que los malos tiempos también están bajo Su dominio y que por ese motivo, no deberíamos tener razones para perder el gozo cuando estos llegan. 

Para poder aplicar esto, es necesario comprender dos verdades reveladas en la Palabra:

"Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder (...). Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre .Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos." (1 Crónicas 29:11-14, RV1960)

"Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo" (Hebreos 1:1-2, RV1960).

Nuevamente, vemos que tanto antes como después de Jesús, la Palabra afirma la soberanía de Dios sobre TODAS las cosas. Como dijimos antes, el gozo es FRUTO del trato del Espíritu Santo en nosotros. Y, como todo fruto, tarda su tiempo en crecer y estar maduro.  Creo que todo comienza con saber que lo que vemos, tocamos, tenemos, hacemos, pensamos y sentimos fue creado para estar en armonía con Jesús; para darle gloria a Él. Somos conscientes que el pecado nos dividió: entre lo que la carne desea y lo que es agradable ante Dios. ¿La buena noticia? ¡Jesús es quien tiene el poder para ayudarnos a reacomodar esas prioridades! De hecho, Su Palabra nos anima frecuentemente a hacerlo: en el A.T., mediante los holocaustos y sacrificios pero en el N.T., a través de la muerte y resurrección de Cristo. 

"Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios." (Colosenses 3:1-3, NTV)

Por lo tanto...¿gozosos siempre?...

...sí. 

Que el Santo Espíritu de Dios te capacite a vos y me capacite a mí para desarrollar el contentamiento, cualquiera sea nuestra circunstancia. Recordando siempre que somos de y para Dios. Amén

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