Niños: 3 enseñanzas bíblicas sobre su valor


Conversando con otras personas esta semana, llegué a la conclusión de que el mundo se ha vuelto cada vez más en un lugar hostil para los niños y las niñas. No es secreto el abrumador esfuerzo que los medios de comunicación, las instituciones públicas e incluso algunas iglesias están haciendo por desvirtuar el mensaje de la Palabra y sembrar en las mentes de los más pequeños ideas abiertamente opuestas al diseño de Dios. 

¿A qué diseño me refiero? Al diseño familiar que nuestro Señor pensó cuando nos creó. Génesis 2:24 (RV1960) nos dice que "dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". En otras palabras, estaba proyectando una familia. Ahora bien, una familia no significa el punto central de nuestra relación con Dios (porque lo primero en nuestra vida debe ser el vínculo que desarrollamos con Él) pero sí nos da a entender que Dios en Su gracia y bondad, nos está animando a no transitar esta vida solos. 

El diseño original del Señor es que el fruto de la unión entre un esposo y su esposa resulte en la concepción de una nueva vida. Aunque ser padre o ser madre no es el propósito de nuestra existencia, Dios sí espera que nosotros cuidemos de los más pequeños y sembremos en ellos enseñanzas sanas que trasciendan hacia la eternidad (independientemente de si son nuestros hijos/primos/sobrinos o incluso si se trata de niños del barrio o la iglesia). Cada una de sus vidas vale para Dios, y mucho. 

Por eso, te comparto 3 enseñanzas bíblicas sobre el valor de los niños

1. Dios los cuida de forma especial

Éxodo 1:7-16 (NBLA) nos relata que tras la muerte de José, el pueblo de Israel comenzó a crecer rápidamente entre los egipcios, de manera que el faraón ideó un plan para controlar ese crecimiento: asesinarlos. Sin embargo, aunque muchos murieron, dos parteras tuvieron temor de Dios y decidieron protegerlos. Esos niños estaban siendo perseguidos y eliminados por su etnia (israelita) y su edad (mayor vulnerabilidad). 

Aunque hablamos de algo que ocurrió en el siglo XV a.C, a mí me resulta bastante contemporáneo. No es ni más ni menos que lo que está ocurriendo hoy en cada escuela, en cada canal de televisión, incluso en conversaciones con otros. No obstante, y aunque el mundo vaya a contramano, nosotros (al igual que las parteras) tenemos en nuestro poder la herramienta más eficaz en contra de todo argumento que el enemigo pueda sembrar en la mente de los más pequeños: LA PALABRA DE DIOS. Recordemos que el temor de Dios de estas mujeres colaboró con el nacimiento del gran libertador de Israel: Moisés. Cuidemos a los Moisés de nuestra vida.

2. La instrucción produce frutos eternos

Un pasaje muy citado de la Biblia respecto a la importancia de instruir a los niños se encuentra en Proverbios 22:6. La Nueva Biblia de las Américas lo expresa así: "instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él". Instruir implica más que solo la transferencia de datos para impartir sabiduría. Implica dedicar tiempo y recursos para evitar que el niño siga su inclinación natural hacia el pecado e impartirle disciplina (que no por casualidad se relaciona con la palabra discípulo) para que aprenda a caminar por el sendero de la obediencia. 

Como adultos, somos responsables de las semillas que sembramos en la mente y en el espíritu de nuestros niños. No menos importante es estar alertas a la maleza que empieza a crecer en ellos (producto de lo que incorporan del mundo exterior) para podarla, desecharla y en su lugar plantar principios que den vida.

3. Jesús se revela a y en los niños

"Cierto día, algunos padres llevaron a sus niños a Jesús para que los tocara y los bendijera, pero los discípulos regañaron a los padres por molestarlo. Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él». Entonces tomó a los niños en sus brazos y después de poner sus manos sobre la cabeza de ellos, los bendijo." (Marcos 10:13-16, NTV).

De este pasaje se pueden extraer varias cosas: en primer lugar, muchos padres confiaban en Jesús como para acercarles sus hijos. Descansar en que Él cuida de los más pequeños es fundamental para poder instruirlos en Su camino y no desalentarnos cuando, por algún período de tiempo, puedan salirse de la senda.  

En segundo lugar, no nos convirtamos en impedimento para que los pequeños lleguen a Jesús. Si bien debemos enseñarles los fundamentos, también debemos respetar que a su debido tiempo, todos son responsables de su elección. Perseverar en oración y pedir sabiduría es importantísimo en el proceso. 

Y, en último lugar, no olvidemos que para conocer a Dios es vital ponernos en el lugar de los niños. Recordemos cada día que necesitamos de un Padre que nos guíe, nos eduque, nos corrija y nos contenga. Dios es ese Padre

Comentarios

  1. excelente nota!. Esta generacion de niños, es autentica y recibe la enseñanza de Dios con sencillez. Seamos "exagerados" en transmitirles del amor de Dios!!. buena nota Luci!

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  2. En Mateo 18:6 dice: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.” ... Mateo 18:7 “¡Ay del mundo por los tropiezos!
    Dios ve todo y no dejará pasar nada por alto. Somos responsables de nuestros niños cercanos y de los que qué Dios ponga en nuestro camino.
    Muy buena nota Luci!!!!

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