El gozo del pastor
Antes de tener mi encuentro con el Señor, yo solía compartir ideas políticas bastante definidas y contrarias a la Palabra. Dentro de esas ideas, existía una lista de personajes públicos contra los cuales me sentía obligada a opinar negativamente. No obstante, cuando conocí a Dios, todas esas posturas ideológicas comenzaron a ir transformándose en pos de hacerle lugar a la verdad: Jesús.
Así fue como, hace unos días, en la televisión emitieron una nota periodística sobre uno de esos funcionarios públicos que eran parte de mi antigua “lista negra”. Me quedé en shock al observar hasta qué punto una enfermedad degenerativa había impactado tan profundamente en su salud y su persona. Sin embargo, de forma constante, esta persona mencionaba a Dios con gratitud y gozo. Y en ese shock, el Señor quebrantó mi corazón.
En seguida corrí a mi habitación, cerré la puerta y oré a Dios pidiendo perdón. Su respuesta fue: Lucas 15:1-7.
“Los cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama a menudo venían a escuchar las enseñanzas de Jesús. Por eso los fariseos y los maestros de la ley religiosa se quejaban de que Jesús se juntaba con semejantes pecadores, ¡y hasta comía con ellos!
Entonces Jesús les contó la siguiente historia: «Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en el desierto y saldrá a buscar la perdida hasta que la encuentre? Y, cuando la encuentre, la cargará con alegría en sus hombros y la llevará a su casa. Cuando llegue, llamará a sus amigos y vecinos y les dirá: “Alégrense conmigo porque encontré mi oveja perdida”. De la misma manera, ¡hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por noventa y nueve justos que no se extraviaron!”
Ahora bien. Vamos a analizar un poco el pasaje:
Los buscadores
Se nos dice que cobradores de impuestos y pecadores buscaban a Jesús para oír sus enseñanzas. En ese tiempo, los cobradores de impuestos eran muy mal vistos por la sociedad en general (y por los judíos en particular). Los pecadores, a su vez, solían ser señalados constantemente por los maestros de la ley y fariseos (que eran lo que hoy se conoce como “dueños de la verdad”). Hoy, sigue habiendo personas ansiosas por conocer más a Jesús independientemente de su procedencia, trabajo, edad, sexo, etc. De la misma manera siguen existiendo otros que, en lugar de acercarlos al único Dios verdadero, optan por desviar nuestras atenciones. Incluso, a veces, somos nosotros quienes podemos estar haciendo eso sin darnos cuenta o sin proponérnoslo conscientemente.
Los extraviados
En la cultura del Cercano Oriente, el pastor era responsable ante su señor por cada una de las ovejas, de forma tal que debía cuidar que ninguna se perdiera, se lastimara o muriera. Por ejemplo, en 1 Samuel 17:34-35 se nos dice respecto de David “era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca”. En otras palabras, había 99 ovejas que estaban seguras y 1 que corría grave peligro. Para el pastor, y para el señor, todas tienen gran valor. Nosotros, en algún momento fuimos esa oveja perdida, descarriada, que tomó su propio camino lejos de Aquel que le brindaba cuidado, protección, alimento, amor. Ese es el motivo principal por el que deberíamos tener misericordia de quienes están hoy en nuestros viejos zapatos.
El gozo del pastor
El pastor, una de las representaciones del carácter y misión de Cristo, busca a quienes están perdidos para volverlos a llevar a casa. Esto no significa que Dios no se ocupe de quienes ya están junto a Él, porque de hecho, la Biblia está repleta de promesas de cuidado, consuelo, enseñanza, provisión para quienes han recibido, por fe, la gracia de la salvación en Jesús. Lo que Cristo está queriendo enseñar con esta parábola es que "la gente sana no necesita médico, los enfermos sí" (Mateo 9:12, NTV). Por eso, es esencial entender que lo que Dios quiere (lo que a Él le agrada) es que tengamos COMPASIÓN; "pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores" (9:13, NTV).
Como hijos de Dios y coherederos con Cristo, nuestra meta es aprender a gozarnos cada vez que un nuevo hermano es adoptado en la familia. No importa lo que fue en el pasado, ni nuestras opiniones acerca de su persona. Dios lo buscó, Dios lo trajo en sus hombros y Dios tiene un plan de restauración como lo tiene para nosotros.
Conclusión
¡Gocémonos con el Padre por los hijos e hijas por venir! Y si en algún momento te pasa como me pasó a mí, te comparto esta oración (extraída del Salmo 139:23-24, NBLA):
"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;Amén.
pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.
Señálame cualquier cosa en mí que te ofenda
y guíame por el camino de la vida eterna."



Comentarios
Publicar un comentario